27/01/2021

Algo podría salir muy mal en febrero, pero el que avisa no es traidor

Hernán Casciari
Algo podría salir muy mal en febrero, pero el que avisa no es traidor

Hola, acá Hernán con novedades narrativas. ¿Cómo se cuentan nuevas historias para teatro, ahora que los aforos son del 30% de público? Y sobre todo, ¿cómo sobreviven actores, guionistas, técnicos, etcétera, si con esa recaudación no alcanza?

Desde el inicio de la cuarentena, marzo de 2020, las narrativas teatrales se paralizaron. Algunas pocas pudieron saltar al formato streaming, pero el streaming nunca será teatro: del mismo modo que el paddle nunca será tenis.

Luego se intentó grabar el teatro y venderlo. Grandes ticketeras de todo el mundo filmaron obras teatrales a tres cámaras y las quisieron comercializar. Y eso fue tan espantoso como grabar una final de Wimbledon de 2007 y querer que alguien la compre.

La solución, si es que hay una, requiere que el espectador remoto sepa que el intérprete está ahí, sudando, que se puede equivocar. Y también necesita que no sea tenis ni paddle, sino un deporte con nuevas reglas.

Hoy los protocolos admiten una pequeña apertura teatral (30% del aforo) que solo les sirve a los grandes auditorios. Las salas pequeñas en cambio se asfixian, porque los números no cierran ni por casualidad.

No hace mucho un tuit de Claudio Tolcachir nos tocó el corazón:


La sala «Timbre 4», fundada a inicios de siglo por Claudio, es un ejemplo de esa resistencia. Nació en medio del corralito y se convirtió en un símbolo de cómo el teatro puede sobrevivir en medio del caos.

Por eso elegimos a «Timbre 4» para este experimento que también nace en una época hostil en donde debemos asumir riesgos creativos.

Como verán ahora, la propuesta no es paddle ni tampoco es tenis. Es un deporte nuevo con diez reglas.

1) En una caja hay 30 tarjetas con cuentos de un autor equis y en los camarines hay doce actores y actrices que ya han ensayado esos cuentos.

2) Cuando sube el telón, el autor (en vivo) saca una tarjeta al azar y dice en voz alta el nombre de un cuento. El equipo y los actores involucrados tienen dos minutos para crear la escenografía y salir a escena. (Como los boxes de la F1).

3) Empieza la obra. El autor ve por primera vez la adaptación de su cuento, porque la directora no le permitió conocer de antemano el guion ni participar de ensayos.

4) Durante la representación, el autor y el público (el presente y el virtual) participan de un chat en vivo donde pueden «comentar» lo que están viendo.

5) El autor tiene tres tarjetas de STOP con las que podrá interrumpir la obra para sugerir cambios, dar información a los actores o romper los huevos por placer.

6) Tras el final de cada cuento, el público (el presente y el virtual) tendrá un sistema de para puntuar y comentar las incidencias sin tapujos ni censura previa.

7) El autor usará las transiciones de cada cuento para informarle a los actores, en voz alta, lo que el público ha comentado en el chat y en las redes sociales.

8) Los intérpretes (actores y actrices), la directora, el autor y el equipo técnico deberán aceptar con gallardía las críticas del público, aunque sean espantosas.

9) El experimento contará con cuatro funciones (se sugiere los lunes para que haya actores disponibles) y en cada función se representarán tres cuentos al azar.

10) Los socios de Comunidad Orsai y el público de Timbre 4 serán conejillos de indias de la primera experiencia y tendrán un 50% de descuento en la suscripción.

Punto y aparte.

¿Se dan cuenta ahora lo que decía más arriba? Es muy posible que esto salga para el orto. Pero que salga mal es, justamente, el riesgo teatral que lo hace único.

Ojalá que les guste la idea, a priori, y que quieran participar. Porque así como ustedes serán conejillos de indias, yo también lo seré, desde la otra orilla, como autor.

Pero el objetivo detrás de esto (si funciona) es poder replicarlo con otros autores y autoras. Y con nuevos actores y actrices en el futuro. Y que cuando pase el tiempo todos digan:

—«¡Qué espantoso salió en febrero, pero qué bien que funciona ahora!».

Me despido con el staff completo de este experimento y con los links para que puedan disfrutarlo a mitad de precio.


«Algo podría salir mal» (*)

(*) Suscripción mensual por cuatro funciones. Los lunes 8 de febrero, 15 de febrero, 22 de febrero y 1 de marzo, a las 21 (hora argentina). Si querés entradas presenciales podés sacarla en la web de Timbre 4 pero te tenés que apurar porque solo son cuarenta personas por función.


Dirección: Corina Fiorillo
Sobre cuentos de: Hernán Casciari
Actúan: Osqui Guzmán, Mercedes Funes, Dalia Gutmann, Peto Menahem, Fer Metilli, Sebastián Wainraich, Eleonora Wexler y Hernán Casciari
Diseño de luces: Ricardo Sica
Diseño De Sonido: Tomás Pol
Audiovisuales: Nicolás Pol
Asistencia De Producción: Felicitas Oliden
Asistencia de dirección: María García De Oteyza
Dirección de arte: Gonzalo Cordoba Estevez
Producción ejecutiva: Maxime Seugé, Jonathan Zak, Gabriel Grosvald y Hernán Casciari
Producción general: Timbre 4, Comunidad Orsai

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